Una familia de Berisso exige el cambio de carátula en la causa por el suicidio de su hijo
Una familia de Berisso atraviesa un doloroso proceso judicial en busca de que se modifique la carátula de la causa por la muerte de su hijo Agustín Villarruel, quien se quitó la vida tras soportar durante casi ocho años una serie de hostigamientos, amenazas y difamaciones que comenzaron cuando apenas tenía 14 años.

Según relata su madre, todo se inició en 2018, cuando un hombre lo acusó falsamente de abuso. A pesar de que una cámara Gesell desmintió los dichos y no se hallaron pruebas médicas que lo incriminaran, su nombre y su imagen fueron viralizados en redes sociales. Desde entonces, el joven y su familia sufrieron un hostigamiento constante que incluyó mensajes intimidatorios, pintadas en su casa, perfiles falsos en Facebook y acusaciones públicas.

Un hostigamiento permanente
De acuerdo con la familia, el acusado —identificado como Julio César Villarruel, de 52 años (foto de portada)— mantuvo durante años una persecución sistemática contra el joven y sus padres. “Nunca lo frenaron. Lo enfermó desde los 14 años, hasta el último día. Yo también sufrí los mismos agravios, pero siendo adulta tuve herramientas que él, como adolescente, no pudo manejar”, contó su madre.
A pesar de las más de 27 denuncias presentadas, de la existencia de botones antipánico y medidas de restricción, la justicia no habría actuado con celeridad. Incluso, tras la muerte de Agustín, Villarruel continuó enviando mensajes a la familia, celebrando el fallecimiento y difundiéndolo en redes sociales.
Un acusado con antecedentes penales
El hombre cuenta con un extenso prontuario que incluye causas por robo calificado, robo rural, lesiones leves e incluso un intento de femicidio. El 15 de julio pasado fue detenido en Trenque Lauquen tras agredir a su expareja, pero hasta entonces se movía con libertad pese a tener un pedido de captura vigente emitido por la fiscalía de Necochea.

Una vida marcada por la persecución
Los informes psicológicos que obran en la causa acreditan que Agustín padecía angustia crónica, pensamientos suicidas e ideación autodestructiva, en gran parte derivados del hostigamiento. “Ya no creía en la justicia, no quería dar explicaciones de su vida privada ni cargar con lo que se había viralizado”, relataron sus padres. Finalmente, se quitó la vida un día antes de cumplir 22 años.
Reclamo por cambio de carátula
La causa se encuentra en la Fiscalía N°15 de La Plata, a cargo de Cecilia Corfield, y cuenta con la intervención de organismos de Nación y de Provincia dependientes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. La familia exige que se modifique la carátula de la investigación para reconocer la responsabilidad del hostigamiento en el suicidio del joven.
“Jamás me quedé quieta, todo es comprobable. La pérdida de mi hijo se podría haber evitado si alguien lo hubiera frenado a tiempo. Hoy seguimos reclamando justicia”, expresó su madre.
Mientras tanto, los allegados piden que cualquier persona que vea a Villarruel dé aviso inmediato al 911, ya que aseguran que continúa moviéndose libremente por la región.