Recuperan el monumento a los \'Cinco Sabios\' frente al Museo de Ciencias Naturales

La Secretaria de Espacio Público y Gestión Ambiental de la Municipalidad de La Plata realizó la restauración del monumento “Los cinco sabios”, emplazado en el corazón del Bosque platense, en recuerdo a Almafuerte, Vucetich, Spegazzini, Korn y Ameghino.

El monumento, se encontraba muy deteriorado y había sufrido el paso del tiempo y diversos ataques vandálicos, por lo que las tareas de restauración permitieron recuperar la belleza de los bustos que recuerdan a destacadas personalidades de la cultura.

Al respecto, el secretario de esa área Juan Ignacio Martínez Ayerra explicó que “cuando realizamos un relevamiento observamos que las cinco esculturas además de deterioro del paso del tiempo, los rostros tenían faltantes de la nariz, ojos y otras partes de la cara, lo que dificultaba la tarea de reconstrucción, para llevarlos a su forma original”.

En ese marco, la encargada de restauración de la secretaría, la profesora Laura Córdoba, pudo contactarse con el hijo de Máximo Maldonado -autor del monumento- quien dono el libro del momento inaugural que fue el 19 de noviembre de 1942.

De esta forma, la obra que fue declarada monumento histórico por Ley provincial N° 4848, pudo ser reconstruida a su forma original.

 “Los cinco sabios es una obra emblemática para la ciudad, cada busto es un hombre que ha contribuido con investigación, arte y cultura a forjar la historia de La Plata”, destacó Laura Córdoba.

Dentro de las tareas ejecutadas, se realizó la limpieza perimetral, la reconstrucción de la pared que conforma el homicidio y se consolidaron distintas piezas que forman el rostro de, Pedro Palacios Almafuerte, Juan Vucetich, Carlos Spegazzini, Alejandro Korn y Florentino Ameghino.

“Se trabajó en particular sobre la restauración completa de nariz, boca y mentón. Se lijaron y sellaron los bustos, de su aspecto final con látex exterior marfil. Destacando los volúmenes con pintura asfáltica”, precisó Córdoba.

Así mismo, se recuperó la caligrafía de la placa de mármol, que da cuenta que dicha obra fue donada por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Cinco personalidades que dejaron su huella cultural en la ciudad:

Alejandro Korn desde 1886 vivió en Tolosa, contratado como médico por el gobierno provincial. Desempeñaría después diversos cargos: médico de la Policía, profesor de Anatomía en el Colegio Nacional, miembro del Consejo Superior de la UNLP, intendente por unos días de La Plata, diputado provincial por la UCR y luego, años después, por el socialismo. Convencional constituyente en la reforma de la Constitución bonaerense de 1934, profesor de la Facultad de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras, designado luego director del hospital neuropsiquiátrico de Melchor Romero. Un cargo que asumió cuando esta institución era un primitivo “depósito de locos”, según dirían luego sus colegas, al que convirtió en un centro médico de vanguardia.

Juan Vucetich, nacido el 20 de julio de 1858 en la isla de Hvar (en italiano, Lesina) en el archipiélago de Dalmacia (entonces parte del Imperio austrohúngaro, actual Croacia) el tal vez antropólogo Iván Vučetić (se desconocen sus estudios) se estableció en Argentina, en 1882, a la edad de 23 años. Ya nacionalizado argentino, ingresó en 1888 al departamento central de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (en la ciudad de La Plata). Inicialmente empleado en la contaduría con el grado de meritorio, un año y medio después fue designado jefe de la Oficina de Estadísticas. Después creó la Oficina de Identificación Antropométrica y posteriormente el Centro de Dactiloscopía del que fue director.

Carlos Spegazzini, nació en el Piamonte (Italia), en la localidad de Bairo el 20 de abril de 1858, siendo allí donde se inició en el estudio de los hongos de la mano de uno de los más grandes micólogos de la época Pedro Andrea Saccardo. 

Así habiendo realizado las primeras colecciones micológicas, se dedicó luego casi por completo a esta disciplina. Fue luego de un viaje que se le encomendó, como bacteriólogo, dictaminar acerca del lugar donde debía fundarse la ciudad de La Plata y donde finalmente estableció su residencia en 1884. Fue profesor en la Facultad de Agronomía y en la de Química y Farmacia de La Plata.

Florentino Ameghino probablemente nació en Luján, provincia de Buenos Aires, Argentina. Para sus trabajos científicos siempre contó con el apoyo de su hermano menor Carlos, y para su financiamiento sólo los exiguos fondos obtenidos de su librería situada en la ciudad de La Plata. Fue también maestro de escuela y llegó a ser director del Colegio Municipal de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires. Fue profesor de zoología en la Universidad de Córdoba.

En 1886, Francisco P. Moreno lo nombró vicedirector y secretario del Museo de La Plata, asignándole la sección de Paleontología, que Ameghino enriqueció con su propia colección (que vendió al estado provincial). Pero fue poco el tiempo en que estos dos científicos trabajaron juntos.

Palacios nació en San Justo, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia muy humilde. 

Pedro Palacios Almafuerte es el seudónimo con el que alcanzó mayor popularidad, aunque no fue el único que utilizó a lo largo de su vida. Su primera vocación fue la pintura, pero, como el gobierno le niega una beca para viajar a Europa a perfeccionarse, cambia su rumbo y se dedica a la escritura y la docencia.

A los 16 años de edad dirige una escuela en Chacabuco, donde en 1884 conoce al entonces ex presidente (1868 - 1874) Domingo Faustino Sarmiento. Tiempo después es destituido por no poseer un título habilitante para la enseñanza, pero muchos afirman que en realidad fue por sus poemas altamente críticos para con el gobierno.

Luego de dejar la enseñanza obtiene un puesto dentro de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, y más tarde bibliotecario y traductor en la Dirección General de Estadística de dicha provincia. En 1887, se traslada a La Plata e ingresa como periodista en el diario El Pueblo.

Al final de su vida, el Congreso Nacional Argentino le otorgó una pensión vitalicia para que se pudiera dedicar de lleno a su actividad como poeta. Sin embargo no pudo gozar de ella ya que el 28 de febrero de 1917 falleció en La Plata, a la edad de 62 años.

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