Amplían la capacidad de la comunidad terapéutica de una cárcel de Gorina

Con el objetivo de atender a los privados de libertad que padecieron consumo problemático de estupefacientes se inauguró esta semana la ampliación de la comunidad terapéutica que funciona en la Unidad 18 Gorina, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense, por lo que con la adhesión de un nuevo sector, se incrementó la capacidad de alojamiento en un 20 por ciento. 

El Departamento de Adicciones de la Dirección provincial de Salud Penitenciaria, a cargo de Eugenia Resico, puso en funcionamiento las nuevas instalaciones, en concordancia con los lineamientos de la Ley 26.657, sobre el derecho a la protección de la salud mental, y de la Ley 23.737, acerca de la tenencia y el tráfico de estupefacientes.

En el ámbito del SPB funciona en la Unidad 18 una comunidad terapéutica cerrada, y en otros 24 penales se ofrece asistencia para personas que sufrieron drogadependencia. 
Cabe destacar que en las Unidades 4 Bahía Blanca, 15 Batán y 49 Junín, existen centros residenciales similares a los de la cárcel de Gorina, mientras que en los restantes establecimientos carcelarios se brindan tratamientos ambulatorios. 

“Para hacer la admisión a una comunidad terapéutica el interno tiene que cumplir ciertos requisitos. Además de presentar un trastorno por consumo problemático de sustancias, debe tener un perfil de personalidad que le permita adaptarse al régimen de convivencia y a las reglamentaciones, ya que hay un horario de actividades muy rígido, con pautas de convivencia muy estrictas”, explicó Resico. 

Quienes trabajan en la temática entienden al tratamiento de rehabilitación como un proceso dinámico y secuencial de tres etapas relacionadas, a través de las cuales el interno deberá aceptar la impotencia ante las drogas, reconocer la necesidad de cambio y desarrollar habilidades que le permitan planear para actuar. 

En cuanto a los profesionales que integran la terapia existen equipos interdisciplinarios conformados por psicólogos, operadores socioterapéuticos y talleristas. En algunas comunidades terapéuticas también hay asistentes sociales que hacen el nexo con las familias de los privados de libertad. 

La inauguración de la ampliación que se realizó en la Unidad 18 fue posible gracias al apoyo de la directora de Salud Mental y Adicciones, Mariana Macrinos, y al director provincial de Salud Penitenciaria, Javier González Ceuninck, organismos que dependen del Ministerio de Justicia que conduce Gustavo Ferrari.

El próximo desafío del Departamento de Adicciones consta de una refacción en la Unidad 34, para dar respuesta a los pacientes que presentan una patología dual donde, además de la adicción, existe una enfermedad mental. Además, se prevé la inauguración de un centro ambulatorio en la Unidad 32 de Florencio Varela, exclusivo para población trans, y nuevas plazas en la comunidad terapéutica de la Unidad 18.

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