Gorina: Salió de la cárcel y consiguió trabajo de un oficio que aprendió en prisión

Historias de inclusión social en La Plata.

Se llama Jonatán y tiene 31 años. Se fue en libertad en noviembre pasado desde la Unidad 18, ubicada en la localidad platense de Gorina. En la actualidad se desempeña como herrero. Mandó un audio que se difundió en una ceremonia en la que distinguieron a 160 internos que culminaron cursos de formación laboral.

Un hombre de 31 años que cumplió una condena por robo hace dos meses, y que ya consiguió trabajo como herrero, un oficio que adquirió en la cárcel, participó de un acto realizado en la Unidad 18 Gorina, del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), en la que se entregaron 160 diplomas a internos que aprobaron cursos de capacitación laboral.

Se trata de Jonatan, quien compartió un mensaje mediante una grabación y dijo: “Recientemente recuperé mi libertad y estoy trabajando en el oficio que aprendí estando detenido. Quiero animarlos para que asistan a todas las capacitaciones y cursos que se ofrecen para adquirir herramientas que puedan utilizar al reintegrarse a la sociedad”.

Jonatan es padre de dos hijos y ni bien salió de la cárcel se instaló en su casa, ubicada en Quilmes. “En la Unidad 42 de Florencio Varela, un compañero, Jorge, soldador profesional, me enseñó algunas cuestiones propias de la labor. Luego, con los conocimientos necesarios y acompañado por personal del Servicio Penitenciario fui perfeccionándose hasta convertirme en capacitador de mis pares”, contó.

“Usar máquinas, herramientas, siempre me fascinó. La herrería era una buena apuesta a futuro y hubo un momento en el que me pregunté qué iba a hacer el día de mañana, qué sabía hacer. Ahí pensé: o sigo robando y vuelvo a la cárcel, y pierdo mi vida, mis hijos, mi familia, o realmente me propongo hacer algo diferente”, agregó.

El ex interno tuvo toda la intención de acompañar con su presencia en el acto realizado la semana pasada, pero como tenía que trabajar, envió un audio por whatsapp.

En representación de los 2014 privados de libertad que se capacitaron en el transcurso del año pasado en la Unidad 18, 160 tuvieron su reconocimiento durante una ceremonia que contó con la presencia de funcionarios judiciales y autoridades penitenciarias.

Según se detalló, 1457 alumnos optaron por capacitarse en talleres no formales, mientras que 624 lo hicieron en cursos conveniados y 33 bajo la modalidad de formación profesional.

Durante la ceremonia, la jueza de Ejecución del departamento judicial de La Plata, Claudia Marengo, entregó certificados a dos internos que cursaron Panadería junto a otros 17, en el marco de la actividad programada por la Dirección de Promoción e Inclusión Sociolaboral del SPB.

Luego, los alumnos del curso de Mobiliario Ecológico donaron 5 juegos de puff y mesitas al comedor La Esperanza. Silvia Armas, representante de la entidad benéfica se mostró muy emocionada y contenta y dijo: “Quisiera agradecer el cariño y el respeto que recibí junto con la donación que será destinada a los niños que diariamente concurren al comedor”.

Los participantes de la capacitación de Juegos Didácticos aprovecharon la ocasión para entregar 30 aviones y autitos a la Confraternidad Carcelaria. “Estoy feliz ya que se han unido actores del Poder Judicial, del Servicio Penitenciario Bonaerense, de la Iglesia y los internos para romper, con educación y trabajo, el ciclo delictivo”.

Los internos que realizaron instrucciones no formales como Jardinería, Mantenimiento de Edificios, Juegos Didácticos en Goma Eva, Marroquinería, Huerta, Costura, Tejido y Jardinería, entre otros, también recibieron sus diplomas.

También se entregaron certificados a quienes cursaron las propuestas dictadas por personal penitenciario, como Panadería, Pastelería, Facturería y Manipulación de Alimentos, a cargo de Rodrigo Passiuco; o el taller de Orientación Vocacional, del coordinador de Formación Técnica y Oficios, Víctos Orsi; Reparación de Bicicletas y Silla de Ruedas, comandado por Luciano Leitao; y el taller de Inclusión Sociolaboral, para los que están próximos a recuperar su libertad, de Sandra Briguez.

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