10 de octubre: A un año de la muerte del pequeño Renzo Villanueva

Por el hecho hay dos personas detenidas, su padre y la pareja de este último. 

Este miércoles 10 de octubre se cumple un año de la muerte del pequeño Renzo Villanueva de 7 años de edad quien murió luego de caer de un noveno piso en un departamento ubicado en 9 entre 55 y 56. 

La investigación está a cargo del fiscal Marcelo Romero quien junto con la jueza Marcela Garmendia dispusieron el arresto de Diego Villanueva y de su pareja Rosa Martignoni, ambos implicados están con prisión preventiva luego de que se los acusara del asesinato del pequeño. Según el fiscal uno de los dos empujó a Renzo por la ventana para darle muerte. Pese al esfuerzo del abogado defensor Darío Saldaño por lograr excarcelar a los imputados hasta el dia de hoy la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata en su Sala II ratificó la decisión de la jueza Garmendia quien en primera instancia valoró la existencia de riesgos procesales de fuga o entorpecimiento para Villanueva y Martignoni. 

El caso

Como prueba de cargo obra en el expediente el testimonio del pediatra de Renzo quien especifica cualidades médicas como la falta de fuerza en sus brazos y manos, señaló que el pequeño tenía un síndrome de down leve, y que la conciencia del peligro discernía entre el sí y el no.

El fiscal Marcelo Romero interrogó al especialista sobre sí alguna vez detectó síntomas de maltrato en el niño. El galeno respondió que sí: “incluso en una oportunidad Renzo había presentado lesiones que se correspondían con maniobras de compresión digital en su cuello”. También se evidenció el desapego del imputado respecto de su hijo desde los primeros días de vida.

Se agregaron los testimonios de los acompañantes terapéuticos de Renzo, quienes manifestaron, en concordancia con lo dicho por el pediatra, que “el niño diferenciaba el sí del no, que era muy obediente y dócil, que tenía conciencia del peligro y era muy precavido en situaciones de riesgo, que no era inquieto sino muy tranquilo”.

También puntualizaron que “tenía alguna dificultad con la motricidad gruesa y fina, que incluso no podía abrir la tapa de una botella de gaseosa aun facilitándose su desenrosque, que carecía de fuerza en su tren superior por lo que no podía trepar, que jugaba por imitación no entendiendo el juego simbólico”.

Se agrega en los informes que “para jugar a la escondida había que esconderse con él porque no entendía la consigna del juego, que si bien era un nene ambidiestro, tenía preponderancia su lateralidad izquierda”.

Estos datos dejan entrever que no es consistente la versión de que se tiró por su cuenta de una ventana, para alcanzar un juguete que se le había caído.

Resta mencionar que los elementos enumerados se complementaron con la pericia práctica que Policía Científica realizó en el lugar de los hechos. Con un muñeco de similar altura y peso se hicieron nueve experiencias de cada (algunas con empuje y otras sin impulso) y las que más coincidieron con la posición en la que quedó el cuerpo del niño fueron las hechas con fuerza intencionada.

El caso tuvo lugar en un complejo de departamentos ubicado en calle 9 entre 55 y 56 del centro platense, el 10 de octubre de 2017. 

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