Luego de ser arrestado declaró el papá de Renzo e insistió en que fue un accidente

Diego Villanueva (38) fue indagado este sábado por el fiscal del caso Marcelo Romero. Su descargo duró dos horas. Su pareja se descompensó y pidió asistencia médica debido a una crisis de nervios. No pudo hacer su deposición. 

El padre del pequeño de 7 años declaró este sábado ante el fiscal del caso y en condición de detenido negó haber sido participe del hecho que terminó con la vida de Renzo luego de que cayó de un séptimo piso en un departamento ubicado en 9 55 y 56. 

El acusado por el homicidio del niño se mantuvo en su primera versión esbozada como testigo que fue conocida a horas del deceso de Renzo. 

“Fue un accidente”, señaló este sábado aunque en esta declaración se lo relevó del juramento de decir la verdad según lo expuesto en el articulo 308 del código procesal penal. 

En tanto Rosa Martignoni (32) pareja de de Villanueva que también quedó este viernes a disposición de la justicia luego de entregarse en la DDI La Plata no pudo declarar debido a que se descompasó. Fuentes del caso indicaron que “la mujer tuvo una crisis de nervios y recibió asistencia médica, no pudo deponer ante el fiscal aunque podrá hacerlo las veces que quiera”, indicaron desde las fiscalías de 7 entre 56 y 57. 

No obstante los abogados defensores Darío Saldaño y Juan José Barragán que representan a los detenidos presentaron ante el fiscal fotografías en donde se ve al pequeño Renzo subiendo a juegos en plazas públicas. Con esas fotos los letrados buscan acreditar que el pequeño tenía fuerza en los abrazos y estaba apto para trepar siendo este un contrapunto con la parte acusadora. 

Cumplido el trámite de las indagatorias este sábado, el fiscal tiene 15 días para valorar las pruebas colectadas y decidir sin pide o no la prisión preventiva para los acusados ante la jueza de Garantías Marcela Garmendia, titular del juzgado penal 5 de La Plata.  

La prueba    

La acusación se sostiene con testimonios de vecinos de los imputados. Una de las frentistas indicó que  el 10 de octubre de 2017 luego de que el niño de 7 años se precipitara desde un séptimo piso, su padre habría dicho: “se me cayó el nene por la ventana”. La versión que dio a conocer la pareja del padre de Renzo la complica ya que señaló que no pudo ver cuando cayó el niño porque estaba en la habitación, pero allí se encontraba Diego, es decir su padre. Estos son algunos de los elementos bajo los cuales se sostiene a los implicados como autores.

Ante esta última cuestión, el fiscal sostiene: “su relato es muy detallado sobre el escenario de los hechos inmediatamente después de ocurrido, lo que refuerza la idea de que la escena fue armada con los escasos elementos que la ausencia de mobiliario permitía, debemos recordar que que el departamento estaba prácticamente vacío”.

Además, obra en el expediente el testimonio del pediatra de Renzo, quien especifica cualidades médicas como la falta de fuerza en sus brazos y manos, señaló que tenía un síndrome de down leve, y que la conciencia del peligro discernía entre el sí y el no, es por eso que resulta dificil pensar que se haya tirado por su cuenta, tal y como se contó en la primera versión.

El fiscal interrogó al especialista sobre sí alguna vez detectó síntomas de maltrato en el niño. El galeno respondió que sí: “incluso en una oportunidad Renzo había presentado lesiones que se correspondían con maniobras de compresión digital en su cuello”, también se evidenció el desapego del imputado respecto de su hijo desde los primeros días de vida.

En tanto, se agregaron los testimonios de los acompañantes terapéuticos de Renzo, quienes manifestaron, en concordancia con lo dicho por el pediatra que “el niño diferenciaba el sí del no, que era muy obediente y dócil, que tenía conciencia del peligro y era muy precavido en situaciones de riesgo, que no era inquieto sino muy tranquilo, que tenía alguna dificultad con la motricidad gruesa y fina, que incluso no podía abrir la tapa de una botella de gaseosa, aun facilitándose su desenrosque”.

También que “carecía de fuerza en su tren superior por lo que no podía trepar, que jugaba por imitación, no entendiendo el juego simbólico”.

Y se agrega en los informes que “para jugar a la escondida había que esconderse con él porque no entendía la consigna del juego y que si bien era un nene ambidiestro, tenía preponderancia su lateralidad izquierda”.

Todos estos datos dejan entrever que la versión de que se tiró por su cuenta de una ventana para alcanzar un juguete que se le había caído no es consistente.

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